domingo, 30 de junio de 2013
domingo, 23 de junio de 2013
Escapistas en acción...
Travesía
El buque avanza, abre surco en el agua,
entra en nostalgia,
cuida que el viento
no le robe sus recuerdos.
Travesía de mar a mar
donde se vive de añoranzas,
de felicidades empaquetadas en el corazón.
Soledad que se mantiene
con amores fugaces y con cervezas
que ayudan a postergar el dolor
por la ausencia de amor y compañía.
Caminos invisibles inundados de tristezas
donde reina el sol y la luna,
con tormentas que hacen abandonar
el sueño que domino de
adolescente.
Dos alientos frente a frente,
son un huracán del deseo
y la cama un océano donde se hunden
entre las olas de caricias
y los besos se pierden en la espuma.
Navegan por rutas incontrolables,
hasta agotar el calor
que los mantiene encendidos,
soñando con nuevas estrategias
para mantener la llama
que alumbre sus destinos,
sin perderse en los mares fríos
que congelan
corazones y alientos.
ENTREVISTA.- Seth y
la gente normal
“Me considero un
joven padre de familia, que le gusta hacer música”
Por Seth Alvarez
Comenzamos la entrevista en un centro
cultural donde Chris da clases de Guitarra y teclados. Con su característica
vestimenta y buena vibra, Chris contestó lo siguiente:
¿Quién eres?
Me considero un joven padre de familia que siempre ha vivido por ella (familia)
y por la música.
¿De la mano de quien recorres el mundo? De Dios y de la música. La música me ha
llevado a explorar vivencias, gente, lugares, etc.
¿Qué cosas han marcado tu vida? Mi familia, mis amigos, Dios; pero sobre
todo el nacimiento de mi hija.
¿Cine, literatura o música? Obviamente la música. Me gusta la música que me inspira, la que
lleva alegría, la espiritual.
¿Autores favoritos? Tengo
varios; uno de ellos es Paolo Bambino.
¿Cuál es el mejor libro? El Principito.
¿Cuál es tu mejor película? La Pasión de Cristo de Mel Gibson. Por un lado por la fe y por
su buena realización.
¿Cuál es tu mejor placer en la vida? Pasar el tiempo con mi familia. Andar en
bicicleta con mi esposa y mi hija, es de los mejores placeres del mundo.
¿Cuál es el mejor lugar para pasar la tarde? La playa.
¿Cuál es tú mayor temor? Yo creo que la indiferencia de la gente. La forma egoísta de
las personas que buscan un beneficio propio y no el de los demás.
Terminamos
la entrevista con un consejo del músico para todos los chavos y público en
general: “yo les aconsejo que lean, porque es algo que nos ayuda a reflexionar”
Chris Lugo: Músico
nacido en Manzanillo, estudió en el Instituto Universitario de Bellas Artes
(IUBA). Ha participado en la banda de aliento del H. Ayuntamiento de
Manzanillo, en la Orquesta de Guitarra del IUBAM y en La Tostada de Pata.
Actualmente es maestro de música en el instituto de Cultura de Manzanillo.
Marina de Anda
- En el mundo
hay muchas clases de seres hijo mío - contestó su padre - millones.
- Pero nosotros
somos perseguidos.
- Lo sé, es
porque nos temen.
El niño
reflexionó un momento antes de hacer la siguiente pregunta.
- ¿Es por
nuestra piel?
- No precisamente.
- ¿Por nuestras
creencias?
- Tal vez.
- ¿Nuestras
costumbres?
-
Definitivamente - afirmó el papá - por nuestro origen, nuestras costumbres,
pero sobre todo, por nuestros hábitos alimenticios.
- Pero entonces
esto nunca cambiará, siempre habrá una guerra entre ellos y nosotros.
- Así es hijo, y
no los puedes culpar, como tampoco a nosotros, es cuestión de supervivencia.
- No entiendo
porque hacen tanto alboroto, es tan poco lo que tomamos de ellos.
- No hijo, no
siempre es así, muchas veces tenemos que matarlos.
- ¿No se puede
evitar?
- No siempre, y
no podemos morir de hambre. Además ellos también se sirven de otros seres para
sobrevivir, incluso pueden ser más crueles.
El niño acarició sus afilados colmillos,
sus grandes ojos rodeados por círculos oscuros reflejaban culpa.
- No te sientas
mal hijo, así es la vida, sólo somos parte de la cadena alimenticia – dijo en
modo de consuelo, y añadió - duérmete, ya está saliendo el sol.
“DIAGONAL
CORREGIDORA”
Martha Gutiérrez
Joel Montes Camarena se ha convertido en
otra de las calles viejas del Puerto. Famosa por sus panaderías, sus cabarets, su gente bravía, después del
Triangulito, la Carrillo Puerto cambió su nomenclatura por Diagonal
Corregidora.

Esa parte sentimental que todos
escondemos, logró bautizar con el nombre del heróico marinero a la disimulada
zona, en la que navegantes, tripulantes y hombres de mar llegaban con la
ansiedad de encontrar un espacio para jugar al amor y en el que por algunas horas
la ilusión compensaba el pago, aunque los “te quiero” se prohibían y las luces, brillos y risas eran
artificiales
Manzanillo duele. En alguna parte del cuerpo o
en otro sitio difícil de situar, como los recuerdos, hay una historia que se
resguarda de los olvidos. Cada rincón del Puerto tiene un espacio que los
mayores guardan como joyas, a veces
preciosas, otras falsas, pero siempre vigiladas con esmero. Las evocaciones de
una ciudad que quiso ser del primer mundo, primero con celo, luego por orgullo, pero infinitamente inolvidable, de otras épocas de voluble
comportamiento, siguen existiendo en muchos corazones.
Todavía
la Calle Carrillo Puerto, glamorosa, de
caprichoso diseño, exhibe una serie de
escalinatas llamados andadores con pintorescas jardineras; desde el Jardín
Alvaro Obregón, hasta el Triangulito, con edificios ahora olvidados y en algún
tiempo de lujo, indica un período económico de exitosos comercios y
extravagante ostentación.
En la Diagonal Corregidora iniciaba la
llamada Zona Roja, famosa por sus salones “María Bonita”, “Oasis”, “Casablanca”, “La Quinta”, “El
Pasitas”, lugar de reunión de lugareños
y extranjeros, una larga y apresurada
fila de hombres, algunos uniformados, otros de civil, buscaban esparcimiento para compensar las
largas noches de desvelo y miedos en un océano que ocultaba grandes peligros y abarcó dos
épocas: antes del Ciclón del 59 y otra después de ése desastre.
En los años ochenta, un famoso empresario,
convirtió los burdeles en auténticos cabarets con famosos shows y en donde,
aunque siguió siendo lugar para el esparcimiento de los caballeros, alguna que
otra dama se daba cita, intentando pasar desapercibida con los humos del
alcohol y el recargado maquillaje que
disimulaba los rasgos.
Hoy, como otros espacios, esos edificios
también muestran los estragos del abandono. El boulevard y la zona azul del
Puerto lograron erradicar lo que ninguna autoridad pudo: desalojar a las reinas
de la noche y dejar como unidad habitacional toda esa franja de casas semiderruidas.
Es bueno tener ilusiones. Ya tenemos Las
Hadas. Falta la magia.
viernes, 21 de junio de 2013
Escapistas en acción
Sin explicación
Felix Marinez
Juntos veíamos pasar la primavera,
los pájaros construían sus nidos
y nuestros besos se
multiplicaban.
Me perdía en tu cielo,
te entregaba mis sueños
que se extraviaban en tus brazos;
la cama ardía con tu presencia.
La vida seguía su ritmo,
nosotros inventamos otro,
que bailábamos con alegría.
Un día la magia se arrinconó
entre las maletas
y las mariposas te reclamaban sus alas,
te ibas sin decir adiós,
dejándome con un silencio
en tu nombre… Teresa.
El amor
Felix Martinez
No siempre está
en el mismo lugar,
anda en camión, en taxi
o ronda en cualquier rincón.
Él quiere estar en el corazón,
en el alma o junto a ti.
Va, grita, sonriendo,
dando vida a la tristeza.
Viene , empuja, levanta.
Él está donde desea estar,
sin demora, sin prisa,
en el momento justo
como las campanadas del reloj,
no le importa si está
un minuto o toda una eternidad.
Él así es ufano
viajando sin control
de corazón en corazón.
EL FARO
DE CAMPOS
Martha Gutiérrez
En
la penumbra del anochecer, una estela intermitente indica su presencia; gira
una y otra vez, acompañando la soledad de una figura larga, de un blanco
fantasmal.
Ningún ruido opaca el fragor de las olas mientras intenta destruir al
inoportuno que desliza su luz sin descanso.
Los
navegantes modernos traen aparatos sofisticados para señalar coordenadas
exactas; ya no es necesario escudriñar el horizonte en búsqueda del destello. El
no lo sabe y su aspecto majestuoso desafía el impacto de sus rompientes, que
durante años, muchos años, estalla a sus costados, cimbrando su nacimiento,
resbalando con furia sobre las grandes rocas que lo protegen en abrazo amoroso.
Un
tiempo él también fue brazo protector de los amantes furtivos que llegaban en
noches sin luna, para entregarse a la ternura que tanta falta hace en el mundo;
luego, algunas autoridades, comenzaron a vigilar los alrededores y a impedir la
entrada a su terruño. Primero de noche. Luego todo el día.
Intentó
hacerse el desentendido. Seguía firme en su quehacer. No había tregua ni excusa
para suspender su alerta. Al contrario. Cuando aumentó el ingreso de tráfico
marítimo, ya fuera de los buques con sus inmensas cargas, barcos de pasajeros o
hermosos yates, procuraba ser notado y su luminosidad resaltaba aún con la
brillantez del sol del mediodía.
Pero
un día se dio cuenta que ya nadie notaba su silueta. Que ahora las máquinas
traían lo necesario para no necesitar de su ayuda. Las barcas ya no agradecían
su permanecer atento; ya no había vigías que se alegraban al observar su centelleo, avisando que llegaban al Puerto ni
los marinos hacían barullo al saberse sanos y salvos. Se fue acostumbrando a la
indiferencia de las modernas naves.
Aunque
algunas veces la tristeza ensombrecía su fulgor, no era por el olvido de sus servicios.
Extrañaba a las parejas con sus risas y arrullos; era constante la búsqueda en
su girar, de los roces de pies descalzos que trepaban por su escalinata,
mientras se escabullían entre sus recovecos, aumentando en el eco de sus
espacios, el ligero sonido de sus suspiros.
De
pronto surgió una nueva ilusión. Un soñador llegó un día con una cámara
fotográfica. Le tomó diversos ángulos. El volvió a sentirse importante. Giró
eufórico su lente. Brilló como nunca. Se esmeró en parecer bello, único. El
instante se le hizo eterno. Supo que al recrear las fotos descubrirán su
existencia y revivirá; claro que sobreviviendo a tantas experiencias, será un
nuevo amanecer. Entonces les dirá: quizá ya no soy el de antes, pero tengo
mucho que contar. En mis muros está la historia del puerto. Deben entender que
salvé muchas vidas y fui testigo del desarrollo de esta ciudad.
Cuando la gente vea las fotografías, recordará mi mejor época y vendrán.
Yo los esperaré, como siempre, brillando, sí, brillando.
Selene Guijarro
Debería
dejarte ir
Ser
madura y enfrentar mi soledad
Debería
tan solo hacerme a la idea de que no estaré y no estarás,
Entender
que somos tal para cual, mas nunca un nosotros.
Lo he
dicho antes
Te he
dejado ir, me has dejado partir
Y nos
volvemos a buscar en la oscuridad de la ausencia
Nos
besamos con imágenes de nosotros que son vagos recuerdos.
¿Llegará
el día que sea solo para nosotros?
O
estamos condenados a buscarnos y perdernos en el laberinto del azar
¿Será
acaso que nuestro destino esta entrelazado mas no unido?
Por
ahora solo quiero olvidar que te quiero
Quiero
perderme en otras bocas, encontrar nuevos sabores,
Quiero
olvidarme de tu nombre y arrastrar tu recuerdo al mar
Hasta
que no tengas otro sabor más que el de la sal que incomoda.
Más no
me atrevo a darte un adiós definitivo,
Vuelves
y me voy, te pierdes y es ahí cuando te encuentro
Varado
en el recuerdo, extrañando a mi cuerpo y mi locura.
Si tan
solo dejáramos aquello que nos separa,
El
orgullo, la moral... a ella, a mis hombres.
Pero
solo eres un hombre que le teme a mi libertad
Y yo
una mujer que no tiene costumbres.
Teme
cuando no te busque pues estaré con alguien más
Y al
día siguiente mis recuerdos no serán de ti,
Por mi
parte también temeré el perderte,
Pero en
lo que conocemos el miedo
Sigamos,
amante amándonos sin amar.
Cotidiano.
Selene Guijarro
Olvidado
te tiene el verbo olvidar.
Y paso
día y noche
Sin
poderte encontrar,
Paso
hambre, sueño, líneas.
Paso
besos y trago saliva,
Humo de
tabaco, ron con Coca-Cola,
Canciones
de blues, rock y trova
Y
enfrente un bar que me quiere llamar.
Pasas
desapercibido por la biblioteca,
Y me
doy cuenta de tu presencia porque me buscas,
Después
un rato subimos las escaleras,
Saludaste
al encargado de guardar secretos,
Y en
esa habitación fui de ti, tú de mí.
Todo el
mundo dejo de existir.
Solo
había alcohol para dos,
Cigarros
para un fumador,
Amor
para perfectos extraños.
Y el
tiempo pasó...
Y te
fuiste y al irte creció el deseo,
La
duda, los celos.
La edad
se cansó de crecer,
La
golondrina de volar,
Y tú te
volviste un cotidiano pensar.
Textos publicados en El Noticiero el 02 de junio de 2013.
domingo, 9 de junio de 2013
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